sábado

El macho acaba arrancándome cortezas
me vuelve alma cruda y me desnuda pieza por pieza en las [pupilas
me enseña a caminar sobre mi cuerpo poseído
y ya no sé si prefiero hablar de las frutas podridas de mi [caparazón
tan frío tan amante
amante porque llueve y nos quedamos en cama
por eso somos extraños
para esos que se llenan la boca con mentiras
quienes vuelven de dar un paseo por la plaza
y se cansan de alimentar en el baño a las palomas muertas
de escuchar los ruidos de hojas secas, quizás, en la cañería
o rendidos al no encontrar una caricia en las paredes ásperas

“Pobres animales”
me digo cada noche antes de dormir
y a mi me hablan de soledad
como si sus huérfanas fueran mías
(pero te digo que está lloviendo, que amanece y nos quedamos en cama)
si querés un día puedo sacarlas a pasear
tal vez cuando despierte
si sale el sol podemos ir al parque y comprar algunos globos
no
no hablo de dolor ni somos extraños ni te digo que estoy sola
no asesina
pero si no se quedan quietas
acabarán heridas
gritándote
noche a noche
desde los pozos ciegos

viernes

crimen y suciedad bajo la alfombra
algunas acciones merecen castigo
tu quebranto de las tardes puras
y los guardapolvos a cuadros
las manos manchadas
acariciando lo sesgo de tu amapola roja
la respiración creando violencia
con cada aliento
cada bocado en la carnada

pausa
el dolor es exitante
¿miedo a que abran la puerta?
a que alguien entre
te mire
y vea
te vea
arrancándole los ojos

jueves



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______________(a mi abuela, sus hocicos, sus puntillas)






El rumor que cortó las rosas no me pertenece
tampoco los jardines
el olor a las sábanas húmedas
ni los juegos de quien no conozco

es alguien que crece con jazmines
y sus colmillos silvestres
que corre y tropieza entre los ligustros
brotándose de tierra y su sabor oscuro
cose y borda manteles, delantales
borda y cose algún que otro cadáver
con los dedos sucios y las uñas rotas

- Es un juego de niñas, señora
susurran sus muñecas y tacitas de té

- Lavate la cara, Elvira

delante el que te quita los vestidos
y te convierte ocre
un sólo recuerdo de fotografía
sos vos esa que corre y los encajes pardos
los pardos
sos vos y las espinas que derraman la sangre
que también es mía
Con alma todavía para mirarte
casi sin aliento para fingir el goce
el roce
te miro y la habitación casi entera
se asfixia de avispas/relámpagos
se termina detrás de cada casi intento
el gato estudia la inercia de la masturbación
(casi) asesina
y desaparece por la ventana
asesina
¡porque las cuchillas y sus filos hablan!
se preguntan si algún dios/cuaderno/retrato
habrá de sentir lástima
por estos pobres animales ciegos
que se arrancan
y debajo de la cama el amor
y se insisten
por la herida abierta de sus masas
casi quietas

(de mi especie de diario virtual...)

…y así fue que nos íbamos felices (casi creyéndolo), cantando alguna de esas canciones infantiles que solíamos cantar. Y mientras tanto los borrachos de la plaza hablaban de exorcismos, de chupar, de cajetas.

18/11
la selva es densa (dije y seguí buscando)
no oigo más que este rugir de hembra
más que el agua sucia
perdiéndose en alguna que otra alcantarilla
en el miedo de los cordones gastados

la calle tiembla con el ruido de los cascos

quizás hemos de devorar a los perros salvajes
al rito de cama asesina
eso que algunos llaman amor
De vez en cuando
mi voz
no quien fecunda

hablo de mí
sin encanto
selva
entera
seca
inexplorada
nadie juega ya en los sótanos
la humedad es peligrosa (dicen)
algunos muebles me espantan
se rugen, se golpean como fieras de aliento pesado
mientras sus hocicos mudos hablan de mis labios
cuando no escucho

allá el fondo es de la mujer abandonada
allá abajo
el agua que brota de las lámparas
juega entre mis cables
(la desnudez de las cosas, de las casas me intimidan)
puedo decirme sobre cuánto me seduce el peligro
hablo del que sale de mí
de allá abajo

se trata de esta cosa de asumirme
juzgarme mansa
doméstica
es difícil
cuando mis alambres salen de cacería



De Los Caprichos, I


tómale los dientes
él ya no respira

sí pequeña bruja, infante
celestina de los viejos cuentos
de la magia
y niños de corazones contentos

(de boca de muertos)

una, dos, tres lunas
el amor mórbido de tus vestidos
sólo huele a silencio
es el alga
que encarna de nuevo mis orillas
y me arrastra como la corriente al viento
y me brota y me acaba
bebiéndome toda
sólo hasta que mis piernas ardan

se anuncia, señor
el último canto de mi flor
porque debí hundirme
al exilio de las mariposas
(nada más que hasta el fondo)
A.P




los pies heridos
te acompañan
y juran no volver
a asustarte
a morir
de nuevo
hechos agua
en nuestros cuerpos
…de mujer que acuesta amapolas
y las seduce cantándoles
hasta que duerman



peca la quietud que la apabulla
cuando el filo de la boca se abre
y dice duerme
y la dormida desea
y la carne sufre

de liturgia a la entrega
de mujer que arrima un corte a la arista
del cráneo hasta que sangre
dejando que el río las lave, las duela
y que el viento seque sus caras mojadas
(sí, son sus ahogadas)
hasta que no respiren
se pudran
y quiera gritar para que bailen
(aunque sabe)

las acuesta
les canta
las mece
las hace dormir
las desea
las llama
las implora
y están muertas

noche
de la mujer que llora
y se incinera
Dije que te abras
No la rompas
No la partas
¡No la esculpas!

se dobla al ritmo del galopar descarnado
se arrincona por la piel impropia
y vuelve a herirse
(detrás, el tibio amor carbonizado)

su caballo se descalza

Abrila, te dije
¿no la ves desnuda
hecha crisálida
bicho frágil, enfermizo?
se acaba masticándose
se consume
se devora
Es ella la tan mínima
(porque la aplastas)

Es la impúdica.
La que quebraste
La que se hunde
se engulle

¡gritala!

vestida la tan seca
aún respira
se habita
bajo tu aliento pobre de animal salvado
Parecemos de cielo y volvemos a sentir que nadie nos proyecta, nos quiebra, nos derrama, nos humedece.
Es él, el de las paredes mojadas. Me tiembla, me inyecta, de nuevo.

- ¿Querés?

- vení, buscame

- Estás húmeda...


(otro aullido)

yo poético?

II


...y bailé lejana



no necesito de huérfanos
(los tuyos)
primero me abro
antes que pises de nuevo
mi pecado
mi grito ensordecido que toca
una vez más
la pared del lenguaje
(el tuyo)

quizás en mi piel
o en el amor

(y no fue sed)
fue tu orfandad de invierno rojo
que inhibió mis manos
mi sangre
demorada
el instante de hálito agazapado


y ese aullido primero

Del deseo primero

I

es tu sed caliente
tu niña que desborda
que arremete
que se sienta

y dice
quiero rasguño de agua
quiero cuerpo
sólo si estás
otra vez
mi amor

es tu niña caliente
tu sed que desborda

tu derrame gris entre las sábanas