El macho acaba arrancándome cortezas
me vuelve alma cruda y me desnuda pieza por pieza en las [pupilas
me enseña a caminar sobre mi cuerpo poseído
y ya no sé si prefiero hablar de las frutas podridas de mi [caparazón
tan frío tan amante
amante porque llueve y nos quedamos en cama
por eso somos extraños
para esos que se llenan la boca con mentiras
quienes vuelven de dar un paseo por la plaza
y se cansan de alimentar en el baño a las palomas muertas
de escuchar los ruidos de hojas secas, quizás, en la cañería
o rendidos al no encontrar una caricia en las paredes ásperas
“Pobres animales”
me digo cada noche antes de dormir
y a mi me hablan de soledad
como si sus huérfanas fueran mías
(pero te digo que está lloviendo, que amanece y nos quedamos en cama)
si querés un día puedo sacarlas a pasear
tal vez cuando despierte
si sale el sol podemos ir al parque y comprar algunos globos
no
no hablo de dolor ni somos extraños ni te digo que estoy sola
no asesina
pero si no se quedan quietas
acabarán heridas
gritándote
noche a noche
desde los pozos ciegos