jueves

nadie juega ya en los sótanos
la humedad es peligrosa (dicen)
algunos muebles me espantan
se rugen, se golpean como fieras de aliento pesado
mientras sus hocicos mudos hablan de mis labios
cuando no escucho

allá el fondo es de la mujer abandonada
allá abajo
el agua que brota de las lámparas
juega entre mis cables
(la desnudez de las cosas, de las casas me intimidan)
puedo decirme sobre cuánto me seduce el peligro
hablo del que sale de mí
de allá abajo

se trata de esta cosa de asumirme
juzgarme mansa
doméstica
es difícil
cuando mis alambres salen de cacería